Elia Rojas dejó Mérida por sus hijas. Hoy vende café en Calarcá, creó el Coffee Cream y sueña con volver, mientras llama a la unión tras el terremoto.
Elia Rojas prepara tintos, chocolates, coladas y arepas rellenas, desde las 3:30 de la mañana está preparando los alimentos para salir a vender. A esa hora arranca su día, uno que repite desde hace casi tres años, desde que dejó Venezuela. Pero cuando la conversación llega a su país, la voz se le quiebra un poco.
“Estoy un poco sensible por lo que está pasando en Venezuela. Me hace un poco difícil hablarte de eso”, dice, y hace una pausa antes de continuar.
Se refiere al doble terremoto que sacudió el país el pasado 24 de junio, con epicentro en el estado de Yaracuy, y que dejó severos daños en La Guaira, Caracas y el Distrito Capital, con miles de fallecidos y heridos según las autoridades venezolanas.
Aunque no tiene familiares en las zonas afectadas, Elia siente el desastre como propio. “No tengo familia allí, pero son mi familia, es mi gente, es mi patria”, afirma.
Un llamado a la unión y la esperanza
Elia aprovechó la entrevista para hacer un llamado a sus compatriotas: unirse en oración por las familias que perdieron a sus seres queridos y apoyar las donaciones que se están organizando.
“Pongámonos todos la mano en el corazón, seamos unidos, dejemos el odio, la xenofobia”, pidió, y agradeció a Colombia por el respaldo de las delegaciones y grupos de rescate que ya se encuentran en territorio venezolano.
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Sobre el momento político que atraviesa su país, tras la captura de Nicolás Maduro y el proceso de transición, Elia es cautelosa pero esperanzada: cree que Venezuela tomará tiempo en restaurarse, aunque confía en que el cambio traiga libertad y en que se superen las carencias que persisten, como la falta de medicamentos. También señaló que la respuesta al terremoto se vio afectada por la falta de equipos entre los cuerpos de rescate, incluidos bomberos que no contaban siquiera con linternas.
Salir para que sus hijas tuvieran un futuro
La decisión de emigrar no fue sencilla. Elia salió de Venezuela con sus dos hijas huyendo de la crisis económica del país. “Me vine con mis dos hijas a darles un mejor futuro, a salir adelante acá”, cuenta. Aun así, su plan a futuro es regresar: quiere que sus hijas crezcan cerca de sus tíos y abuelos, en su natal Mérida. “Mi mayor deseo es regresar nuevamente a mi amada Venezuela”, asegura.
Mientras ese momento llega, su rutina en Calarcá sigue firme. Todos los días, entre las 6:00 y las 6:30 de la mañana, según el turno del colegio de su hija, que estudia doble jornada, Elia sale a recorrer las calles vendiendo sus productos.
Elia aclara que no llegó de Venezuela sabiendo preparar café. En su casa, el tinto de la mañana lo hacían para sus padres y hermanos, pero ella no participaba en su preparación. Al llegar a Colombia trabajó en restaurantes, hasta que un episodio en uno de esos lugares la llevó a las calles a vender café. El oficio lo aprendió en Quindío, de la mano de su madre, quien viajó a visitarla y le enseñó las medidas y la forma de prepararlo.
Su vínculo con la Cámara de Comercio, se sumó a unas reuniones de ambulantes de la economía popular. Elia dudaba por falta de tiempo, pero terminó vinculándose y ya lleva un año asistiendo. Allí ha recibido capacitaciones en manipulación de alimentos y en cómo presentar su producto de forma más profesional.
Coffee Cream: de receta navideña a negocio
El Coffee Cream nació en la mesa familiar de Elia, donde lo preparaba en Navidad con sabor a vainilla. Cuando en el grupo de la Cámara de Comercio les propusieron crear una bebida a base de café, ella recuperó esa receta y la adaptó: ron, leche y café instantáneo, combinados hasta lograr una crema que, según cuenta, gustó desde la primera degustación con el grupo y con clientes en la calle.
El producto se vende embotellado, 25.000 pesos por 500 ml y 45.000 por un litro, y se puede pedir con un día de anticipación al número de contacto de Elia, 321 950 9875, para entregas en Armenia, Calarcá y Pereira. La receta se ajusta al gusto de cada cliente: más cargada de alcohol o con mayor sabor a café, según se solicite.
Elia planea llevar el Coffee Cream a mercados campesinos y ferias populares. La idea surgió después de ver, hace un par de meses, la presentación de un vino en Calarcá que la inspiró a pensar en un formato similar para su producto.
De su llegada a Calarcá, Elia guarda gratitud. “He tenido un acogimiento muy muy bonito aquí. Muy agradecida con Calarcá, con todos sus habitantes. Me recibieron muy bien.”

hace 16 horas
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